Sideral era un DJ muy curioso había formado parte de un grupo pop Peanut Pie y luego se hizo DJ, estubo un tiempo en Dublín y era residente del LOW y pinchaba habitualmente en los mejores locales de baile.

Sideral se llamaba Aleix Vergés. Tenía 32 años y se lo encontraron el viernes muerto en su cama.

Yo había estado en sesiones suyas, como muchos otros, en el FIB y en el Low y a lo mejor más veces pero mi maltrecha memoria no me permite más. Sideral remezcló cuatro canciones de la época dorada de Sidonie.

Algunos piensan que si tienes 32 años y te da un ataque al corazón es porque te drogas.

Yo no le conocía, por lo que mí respecta, a pesar del efecto que me causa su muerte no deja de ser alguien lejano. Pero todos sabemos que no es alguien tan lejano.

Un amigo me escribió esto por si poidía leerlo:

Me entran unas ganas terribles de hacer cosas, las cosas que si sigo a mi ritmo, no seré capaz de terminar. Abro mi boca y respiro el aire y lleno mis pulmones, y mis alvéolos; y mi corazón se inunda de oxígeno agregado con sangre y esperanza. Parpedeo y miro el día y me imaginaré que lo puedo ver más despacio, como si quisiera disfrutar algo más del tiempo, como si pudiera paladear los rayos de sol y el viento fresco que se cruza con alivio en mi cara achicharrada.

Un chaval que tenía muchas cosas que hacer se ha ido, la suerte a veces es adversa, cualquiera puede ser el siguiente en lista de elegidos para el casting, no sé si hacemos cada día lo suficiente para merecernos vivir.

En el foro de Muzikalia se ha planteado una conversación absurda o no tan absurda. Un tal nothing decía que no le molaba su música y que no tenía porque sentirlo y que además si tenía 32 años pues que lo que le ha pasado ha sido por drogota. Es decir, que se lo merece.

Yo no he oído a nadie que se matara en un accidente de tráfico que se lo mereciera por ir deprisa o por no dormir, o por despistarse. Yo no sabía que la responsabilidad personal ya sea en una muerte propia o ajena elimina el dolor. Si alguien se suicida ha muerto porque se lo merece, todos pensamos en el infinito dolor que siente alguien cuando toma esa decisión. Nadie se acuerda de la desazón y el sometimiento que sufre alguien que se droga tanto que las drogas le matan.